Es una de las preguntas que más nos hacen en la óptica, normalmente señalando a los ojos de un hijo o de un hermano: ¿por qué cada persona tiene los ojos de un color diferente? Y la siguiente casi siempre es la misma: ¿por qué hay gente con un ojo de cada color? La respuesta corta cabe en una palabra, melanina. La larga es más interesante, porque explica también por qué los bebés cambian de color de ojos y en qué casos un cambio de color es un motivo real para venir a que te miremos.
El color de ojos depende de la melanina
El color de nuestros ojos depende principalmente de la cantidad de melanina que tengamos. La melanina es un pigmento oscuro que está en algunas células del cuerpo y que da color a la piel, al pelo y a los ojos. Funciona de una forma bastante sencilla: cuanta más melanina tiene el iris, más oscuros son los ojos.
Lo que no es tan intuitivo es que no existe un pigmento azul ni un pigmento verde. Los ojos claros no tienen un color propio: tienen poca melanina, repartida en partículas diminutas que dispersan la luz. Es el mismo fenómeno físico por el que vemos azul el cielo. Por eso el color de unos ojos claros parece cambiar según la luz del día o la ropa que lleves, mientras que unos ojos marrones se ven marrones en cualquier sitio.
Los colores de ojos, uno a uno
- Marrones o castaños. Son los más comunes en la especie humana. Van asociados a cabellos castaños o negros y a piel morena, y son especialmente frecuentes en África, Asia y América Central y del Sur, aunque están presentes en todos los continentes. Su variante miel o avellana es típica de países europeos y de América Latina.
- Verdes. Es el color de ojos menos frecuente del mundo. Se asocia al pelo pelirrojo o rubio y abunda en países con raíces celtas, germánicas y mediterráneas.
- Azules. Comunes sobre todo en el norte de Europa, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Al tener menos pigmento, son los que más fotofobia y sensibilidad a la luz suelen presentar, algo a tener en cuenta a la hora de elegir unas gafas de sol.
- Grises. Los que menos melanina tienen de todos. Son frecuentes en la Rusia europea, Escandinavia y los países bálticos. A veces se relacionan con el albinismo, pero no tiene por qué ser el caso.
¿Se hereda el color de ojos de los padres?
Se hereda, sí, pero no como nos lo explicaron en el colegio. Durante años se enseñó que era cosa de un solo gen y que de dos padres de ojos claros no podía salir un hijo de ojos oscuros. Hoy se sabe que en el color de ojos intervienen varios genes, y por eso las combinaciones no son tan predecibles: dos personas de ojos marrones pueden tener un hijo de ojos verdes, y al revés.
Lo que sí funciona como regla general es la tendencia: cuanto más oscuros son los ojos de los padres, más probable es que los del hijo también lo sean.
Por qué los bebés cambian de color de ojos
Prácticamente todos los bebés caucásicos nacen con los ojos azulados o grisáceos. No es que vayan a tenerlos así: es que todavía apenas hay melanina en la parte anterior del iris.
Al exponerse a la luz, los melanocitos de esa membrana empiezan a producir melanina y el color va virando hacia el definitivo. Sobre los 3 años la pigmentación suele haber terminado. En adultos todavía pueden darse pequeños cambios, sobre todo en las mezclas de marrón y verde, que tienden a oscurecerse con la edad.
¿Por qué hay personas que tienen un ojo de cada color?
Ese fenómeno se llama heterocromía. Es una anomalía total o parcial del color del iris, poco frecuente, y que por sí misma no produce ninguna alteración de la visión: quien la tiene ve exactamente igual que cualquier otra persona.
Hay dos formas de llegar a ella:
- Heterocromía congénita, la que está desde el nacimiento, causada por factores genéticos o por enfermedades como la neurofibromatosis. La mayoría de quienes nacen con ella no tienen ningún problema ocular, aunque en algunos casos puede acompañarse de alteraciones oftalmológicas, sordera o atrofias faciales.
- Heterocromía adquirida, la que aparece más tarde como consecuencia de una lesión ocular, una inflamación, un glaucoma o algunos tratamientos. Esta es la que conviene mirar: no es el color lo que preocupa, sino lo que lo ha provocado.
El caso más conocido es el de David Bowie, y es un buen ejemplo de que a veces ni siquiera es heterocromía. Bowie nació con los dos ojos azules. Un puñetazo durante una pelea de adolescencia le causó una herida grave en el ojo izquierdo que le dejó la pupila dilatada de forma permanente, y es esa pupila fija la que hacía parecer que tenía un ojo de otro color.
También existe la heterocromía parcial o sectorial, mucho más habitual de lo que se cree: no son dos ojos de distinto color, sino una mancha o un sector de otro color dentro del mismo iris. Mucha gente la tiene y no se ha fijado nunca.
Cuándo un cambio de color sí es motivo de consulta
Esta es la parte que de verdad importa, y la razón por la que escribimos este artículo. El color de ojos con el que te quedas de adulto no debería cambiar.
Conviene que te revise un profesional si notas:
- Un cambio claro de color en un solo ojo, apareciendo en la edad adulta.
- Que una pupila se queda más grande o más pequeña que la otra de forma permanente, con o sin caída del párpado: puede ser un signo del síndrome de Horner.
- Un cambio de color acompañado de dolor, ojo rojo, visión borrosa o sensibilidad a la luz.
- Que el borde del iris se vuelva blanquecino, o que el ojo se vea turbio.
Ninguna de estas señales significa por sí sola que haya algo grave, pero todas merecen una revisión en vez de una búsqueda en internet. En una revisión visual se ve el estado del iris, la pupila y el interior del ojo, y a partir de ahí se sabe si hay que derivar al oftalmólogo.
En resumen
El color de tus ojos lo define la cantidad de melanina de tu iris, el mismo pigmento que determina tu color de piel y de pelo. Los ojos claros no tienen pigmento azul ni verde: tienen poco pigmento y mucha dispersión de la luz. Tener un ojo de cada color es heterocromía, no afecta a la visión y en la mayoría de los casos es de nacimiento. Y si en algún momento de tu vida notas un cambio importante en el color de un ojo, lo sensato es que te lo miren.
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